Letras desde el victimario

•6 marzo 2011 • 1 comentario

Hola, soy un gato en Corea, una hermosa muchacha juareziana, un pollo en Holanda, un bebé mexicano de experimentación, soy un toro “bravo” en España, soy una niña soldado congoleña, soy un cerdo en Italia, una estudiante negra en Moscú, una vaca en Estados Unidos, soy una caoba en el Brasil amazónico, soy una niña vietnamita cuando lo del napalm, soy un viejo caballo polaco, una enferma guineoecuatoriana, un perro en un albergue lleno, una gitana en aquella Alemania, un zorro en Galicia, un feto abortado taiwanés, un pato en granja francesa para foie, una criatura sin hogar china, soy un delfín en las costas de Japón, una indígena que estorba, una ballena sin suerte, un macaco en Covance… ya me están metiendo armas y fuego en el cuerpo, soy la vida que se pierde, soy un sabor, una risa, una contradicción, la consecución de un odio, una ignorancia, una solución fácil y nunca final, una estupidez, soy la víctima de la perversión. Y puedo ser muy fácilmente tú, en manos de este ser aberrante que arrestó el planeta y lo hizo feudo y lo hizo cárcel y lo hizo infierno. Soy la muerte que no quieres y te hiere la memoria y te atemoriza…. pero asestas a las inocentes sin necesidad.

Hola, soy una vida en tus manos aterrorizadas por el miedo.

Hola, me vas a matar con argumentos.

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Vivisección, el arte de usar y tirar

•6 marzo 2011 • Dejar un comentario

Para aquellas que catearon en biología un pequeño recordatorio: no existen “los animales” y “nosotras”, sino un animal y otro animal diferente. En la mayoría de los comportamientos y fisiologías somos idénticas, y en una minoría sustancial sin embargo nos diferenciamos.

Nos parecemos por ejemplo en el deseo de la vida, en el instinto de pervivencia, en los ciclos de materia y energía que rigen nuestro ser y nuestro estar de uno u otro modo. Somos similares en nuestra necesidad de nutrirnos para crecer, en nuestro instinto reproductivo, en nuestra tendencia al placer físico y químico, nos parecemos en la expulsión de residuos y toxinas, en el miedo, en la soledad, en el dolor, en la alegría, en las irreprimibles ganas de hacer tonterías, en la intima necesidad de ser aceptadas, en la capacidad de dar y recibir cariño, de hacer cosas sin sentido, nos parecemos en la perentoria urgencia de oxigenar la sangre mediante algún tipo de respiración, nos parecemos en lo ineludible de nutrir materialmente nuestra musculatura. Y en muchas otros aspectos más.

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Diferencia

•6 marzo 2011 • Dejar un comentario

La diferencia es una palabra sutil, una palabra que segrega, dispara, mata o da la vida, según su peso y en qué contextos se desarrolle.

La diferencia entre unas características craneales u otras condenó a seis millones de judías. La diferencia en los niveles de melanina significó y significa la cruenta batalla entre las razas. La diferencia de los idiomas, los credos, los sexos, entabla desgarradores combates entre los tipos de animales humanos que poblamos este planeta.

La diferencia es una palabra que oprime, en lugar de liberarnos y enriquecernos.

Sin embargo, y con diferencia, la más brutal de las diferencias, es aquella resultante de comparar a los animales antropomorfos, políticos, religiosos, culturales y económicos que somos, con respecto al resto de los animales. Esa comparación que nos sitúa en lo alto de la cadena trófica.


Xavier Bayle

Hay solo algunas mañanas

•3 marzo 2011 • Dejar un comentario

Alguien debería decirnos desde el principio de nuestras vidas que nos estamos muriendo.

Entonces, tal vez, viviríamos al límite cada minuto de cada día.

Hágalo digo yo. Cualquier cosa que quieran hacer, háganla ahora.

Hay sólo algunas mañanas


–Michael Landon–

•28 febrero 2011 • Dejar un comentario

Enamórate de tu existencia

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•18 febrero 2011 • 1 comentario

Es difícil dar con personas bellas.

He concluido que solo puede buscarlas entre las filas de quienes firmemente rechazan los establecido.

Estoy enamorada del brillo que el “no” imprime a sus ojos.

El mundo amarillo

•24 enero 2011 • Dejar un comentario

Creo que en la amistad esta demasiado valorada la palabra, pero poco valorada en lo que respecta a sentirse, a la distancia física que separa a dos amigos. Es injusto que la pareja se lleve el 95% del contacto físico…pones el 95% de tus caricias, de tus abrazos, en una sola persona.

Creo que ahí radica el error.

Por eso hay tantas infidelidades, por eso la gente se siente tan sola, por eso notas falta de contacto físico, de cariño, de caricias.

Sacado de el libro El mundo amarillo de Albert Espinosa

Libreto – La misma libertad -

•19 enero 2011 • 1 comentario

Con motivo del Otoño Libertario 2010, la Asamblea Antiespecista de Madrid dio una charla bajo el nombre de “Liberación animal desde un punto de vista anarquista”, y se creo un libreto en el que se recogía lo dicho en la charla.

En el libreto se cuenta brevemente la historia de la liberación y la relación que ha tenido a lo largo de los años con el anarquismo, se expone la postura que tiene el colectivo frente al problema de la explotación animal (causas y posible estrategias para acabar con ella ), así como lo que contemplan como incoherencias, mitos, dificultades  y limitaciones a superar dentro de  el veganismo y la liberación animal.

Se puede leer online o descargarlo aquí


Furcoat – Abrigos de piel de visón

•16 enero 2011 • Dejar un comentario

Los abrigos de piel de visón tienen víctimas, esta es una forma bastante ligera de mostrarlo.

Pero no solo esto tiene víctimas, cualquier prenda de piel (de conejo, de chinchilla, de zorros…) o de cuero (piel de vaca) conllevan el mismo sufrimiento y masacre.

Por qué amo liberar productos de grandes corporaciones

•4 enero 2011 • 1 comentario

Nada se compara con la sensación de exaltación, de ese peso quitado de encima y de restricciones liberadas que siento cuando salgo de una tienda con sus productos en mis bolsillos. En un mundo donde todo ya le pertenece a alguien, donde se supone debo vender mi vida en un trabajo para obtener dinero, para así poder pagar por lo mínimo necesario para sobrevivir; donde estoy rodeado por fuerzas que van más allá de mi control o comprensión, que obviamente no están preocupadas por mis necesidades o mi bienestar; ésta es una manera de adueñarme de una pequeña parte del mundo -para actuar de vuelta sobre un mundo que tanto actúa sobre mí-.

Es una sensación enteramente diferente de la que siento cuando compro algo. Cuando pago por algo, estoy comerciando; estoy ofreciendo el dinero que compré con mi labor, mi tiempo y mi creatividad, por un producto o servicio que la corporación no compartiría conmigo bajo ninguna otra circunstancia. En cierto sentido, tenemos una relación basada en la violencia: negociamos un intercambio, no de acuerdo con nuestro respeto o nuestra preocupación mutua, sino de acuerdo con las fuerzas que podemos ejercernos mutuamente. Los supermercados saben que pueden cobrarme un dólar por el pan, porque moriría de hambre si no se lo compro; pero saben que no pueden cobrarme cuatro dólares, porque iría a otro lugar. Entonces, nuestra interacción gira alrededor de amenazas implícitas, en lugar de amor; y me encuentro forzada a renunciar a algo propio para obtener cualquier cosa de ellos (en una relación de amor, justamente al revés, las personas por lo general piensan que se benefician por dar a otras, y viceversa.)

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